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30 de agosto de 2017


Lecturas de la Santa Misa

Fiesta de Santa Rosa de Lima, virgen y patrona de América Latina



ANTÍFONA DE ENTRADA    
Alegrémonos todos en el Señor, en la festividad de santa Rosa de Lima, nuestra patrona y protectora que, en premio a su fidelidad a Dios, mereció hoy entrar al cielo para reinar con Cristo eternamente.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que concediste a santa Rosa de Lima, encendida en amor por ti, que dejara el mundo y se dedicara únicamente a ti en la austeridad de la penitencia, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo en la tierra el camino de la vida verdadera, disfrutemos en el cielo de la plenitud de tu gozo. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Los he desposado con un solo marido y los he entregado a Cristo como si fueran ustedes una virgen pura.
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 10, 17-11, 2
Hermanos: Si alguno quiere enorgullecerse, que se enorgullezca del Señor, porque el hombre digno de aprobación no es aquel que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien el Señor alaba. Ojalá soportaran ustedes que les dijera unas cuantas cosas sin sentido. Sopórtenmelas, pues estoy celoso de ustedes con celos de Dios, ya que los he desposado con un solo marido y los he entregado a Cristo como si fueran ustedes una virgen pura.Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 148
R/. Que alaben al Señor todos sus fieles.

Alaben al Señor en las alturas, alábenlo en el cielo;
que alaben al Señor todos sus ángeles, celestiales ejércitos. R/.

Reyes y pueblos todos de la tierra, gobernantes y jueces de este mundo;
hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, alaben al Señor y denle culto. R/.

Que alaben al Señor todos sus fieles, los hijos de Israel,
el pueblo que ha gozado siempre de familiaridad con él. R/.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO     Jn 15, 9. 5
R. Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mi amor. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante. R/.

EVANGELIO
Va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
Del santo Evangelio según san Mateo: 13, 44-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo. El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos al celebrar hoy la fiesta de santa Rosa, virgen, y haz que este memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo nos ayude a encontrar en nuestros sufrimientos, aceptados por amor a él y al prójimo, el camino del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN     Cfr. Flp 3, 8
Por amor a Cristo, acepté perderlo todo; y todo lo considero como basura con tal de ganar a Cristo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú que nos has hecho partícipes del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, enciéndenos, Señor, en su amor, para que, a ejemplo de santa Rosa, virgen, seamos capaces de renunciar a cuanto pueda apartarnos de Cristo. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.



COMENTARIO

CARD. RATZINGER (DESPUÉS BENEDICTO XVI), HOMILÍA EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA ROSA DE LIMA, 30 DE AGOSTO DE 1986

DIOS QUIERE ENVIARME CON MI ORACIÓN PARA ENCENDER A MUCHOS CORAZONES.

«Tres puntos esenciales en la vida de santa Rosa son válidos como programa para la Iglesia de hoy: El primer punto: la oración. Estar en esa luz del Señor y dejarse incendiar por el fuego santo, santa Rosa, lo que señala no es solamente el cariño muy bueno sino también el ejemplo, tener en estos largos momentos de trabajo algún instante para elevar el corazón, para dejar que la vida de ella haga resurgir en nuestras almas un modo de trabajar, de vivir mejor. En segundo lugar, ella por el amor a Cristo se dedicó de una manera muy grande a ayudar a los despreciados, dolientes, a los más pobres. Decía que el amor por los pobres no es un descubrimiento de ahora, los grandes santos siempre han tenido una gran solidaridad con los pobres. En tercer lugar, un punto importante de santa Rosa es que ella tenía conciencia de una misión. Una mujer sencilla pero que entiende, Dios quiere enviarme con mi oración, con mi trabajo humilde, enviarme para encender a muchos corazones. Ella no viajó por ningún lado; sin embargo, santa Rosa de Lima, debe ser de las santas más populares en el mundo católico. En el mundo, no solamente en Lima ni en el Perú. Y, sin embargo es una mujer sencilla, que prácticamente no sale del ámbito del barrio en el que vive; y es que delante de Dios el ejemplo, la misión cumplida trasciende, va más allá, y esto lo vemos en santa Rosa de Lima…»






COMENTARIO

SAN BUENAVENTURA (1221-1274), FRANCISCANO, DOCTOR DE LA IGLESIA. VIDA DE SAN FRANCISCO, LEYENDA MAYOR, C. 7.

LA PERLA DE GRAN VALOR

Entre los dones espirituales recibidos de la generosidad de Dios, Francisco obtuvo, particularmente, el de enriquecer siempre su tesoro de simplicidad gracias a su gran amor a la pobreza. Viendo que aquella que había sido la compañera habitual del Hijo de Dios había llegado a ser, a partir de entonces, objeto de una animadversión universal, la cogió como esposa y se consagró a ella con un amor eterno. No contentándose con «dejar por ella al padre y a la madre» (Gn 2,24), repartió entre los pobres todo lo que podía tener (Mt 19,21). Nadie ha guardado su dinero tan celosamente como Francisco conservó su pobreza; nunca nadie ha vigilado su tesoro más cuidadosamente como él ésta perla de la que habla el Evangelio.

Nada le producía una herida mayor que encontrar en sus hermanos alguna cosa que no fuera conforme a la pobreza de los religiosos. Desde el inicio de su vida religiosa hasta su muerte, no tuvo otra riqueza que su túnica, una cuerda como cinturón, unos pantalones; no le hacía falta nada más. A menudo, pensando en la pobreza de Jesucristo y de su Madre, lloraba: «He aquí, decía, el porque la pobreza es la reina de las virtudes; es ella la que ha brillado en el Rey de reyes (1Tm 6,15) y en la Reina, su madre».

Un día que los hermanos le preguntaron cuál es la virtud que nos hace más amigos de Cristo, abriendo, por así decir, el secreto de su corazón, les respondió: «Saben, hermanos, que la pobreza espiritual es el camino privilegiado para la salvación, porque es la savia de la humildad y la raíz de la perfección; sus frutos son innumerables aunque escondidos. Ella es ese «tesoro escondido en el campo» que, para comprarlo, dice el Evangelio, es preciso venderlo todo y cuyo valor nos debe empujar a despreciar toda otra cosa».






COMENTARIO

SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS (1873-1897), CARMELITA DESCALZA, DOCTOR DE LA IGLESIA. CARTA 145.

UN TESORO ESCONDIDO

La esposa [del Cantar] de los Cantares dice que, al no encontrar a su Amado en el lecho, se levantó para buscarle por la ciudad, pero en vano; y que en cuanto salió de la ciudad, encontró al que amaba su alma... (Ct 3,1-4). Jesús no quiere que encontremos en el reposo su presencia adorable; él se esconde... ¡Y qué melodía para mi corazón ese silencio de Jesús...! Él se hace pobre para que nosotras podamos darle limosna, nos tiende la mano como un mendigo, para que cuando aparezca en su gloria el día del juicio, pueda hacernos oír aquellas dulces palabras: «Venid vosotros, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve enfermo y en la cárcel y me socorristeis» (Mt 25, 34-36). El mismo Jesús que pronunció estas palabras es quien busca nuestro amor, quien lo mendiga... Se pone, por así decirlo, a nuestra merced. No quiere tomar nada sin que se lo demos...

Jesús es un tesoro escondido, un bien inestimable que pocas almas saben encontrar porque está escondido, y el mundo ama lo que brilla. ¡Ah!, si Jesús quisiera mostrarse a todas las almas con sus dones inefables, ciertamente ni una sola alma los desdeñaría. Pero él no quiere que le amemos por sus dones: él mismo quiere ser nuestra recompensa. Para encontrar una cosa escondida, hay que esconderse también uno mismo. Nuestra vida ha de ser, pues, un misterio. Tenemos que parecernos a Jesús, al Jesús cuyo rostro estaba escondido (Is 53,3)... Jesús te ama con un amor tan grande, que, si lo vieras, caerías en un éxtasis de felicidad..., pero no lo ves y sufres. Pronto Jesús "se levantará para salvar a todos los mansos y humildes de la tierra".