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4 de mayo de 2016


Lecturas y Evangelio del Día

Fiesta de San Felipe y Santiago, apóstoles



ANTÍFONA DE ENTRADA    
Estos santos varones han sido escogidos por Dios en su infinito amor y han recibido de Él la gloria eterna. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que llenas de alegría a tu Iglesia con la festividad de los santos apóstoles Felipe y Santiago, concédenos, por su intercesión, vivir, como ellos, unidos a tu Hijo para que podamos llegar a contemplarte eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Después se le apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15, 1-8
Hermanos: les recuerdo el Evangelio que yo les predique y que ustedes aceptaron y en el cual están firmes. Este Evangelio los salvara, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.
Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucito al tercer día, según estaba escrito; que se apareció a Pedro y luego a los Doce; después se le apareció a más de quinientos hermanos reunidos, la mayoría de los cuales vive aún y otros ya murieron. Más tarde se le apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles. Finalmente, se me apareció también a mí.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 18
R/. El mensaje del Señor llega a toda la tierra. Aleluya.

Los cielos proclaman la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día comunica su mensaje
y una noche se lo transmite a la otra noche. R/.

Sin que pronuncien una palabra,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra llega su sonido
y su mensaje hasta el fin del mundo. R/.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO     Jn 14, 6. 9
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida, dice el Señor. Felipe, quien me ve a mí, ve al Padre. R/.

EVANGELIO
Tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen?
Del santo Evangelio según san Juan: 14, 6-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a Tomás: “yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.
Le dijo Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le replicó: “Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ve a mí, ve al Padre. ¿Entonces por que dices: Muéstranos al Padre? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo le digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre esta en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan a mí nombre, yo la hare para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre”.
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos en esta festividad de tus santos apóstoles Felipe y Santiago y concédenos celebrar esta Eucaristía, con sinceridad y pureza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN     Jn 14, 8-9
Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Felipe, el que me ha visto a mí, ha visto también a mi Padre. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta sagrada comunión purifique, Señor, nuestros corazones a fin de que podamos, como Felipe y Santiago, conocerte y amarte en tu Hijo y obtengamos así la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.



COMENTARIO

SAN HILARIO (V. 315-367), OBISPO DE POITIERS Y DOCTOR DE LA IGLESIA. LA TRINIDAD, VII, 33-35

EL CAMINO HACIA EL PADRE

El Señor no dejó ningún atisbo de duda ni incertidumbre sobre un misterio tan grande... Escuchémosle revelar a los apóstoles todo lo que hay que saber para creerlo: " Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si vosotros me conocéis, conoceréis también a mi Padre... Quien me ha visto, ha visto también al Padre. Cómo puedes decirme: ¿Muéstranos al Padre? ¿No crees que estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? "... Entonces el que es el camino no nos conduce por sendas sin salida o através de un desierto sin camino; el que es la verdad, no quiere engañarnos con mentiras; el que es la vida no nos dejará en un error que acabaría en la muerte... "Nadie va al Padre sino por mí ": el camino hacia el Padre pasa por el Hijo...

Si me conocéis, conoceréis también al Padre”. Vemos al hombre Cristo Jesús, su aspecto exterior, es decir su naturaleza de hombre... ¿cómo pues conocerlo, es también conocer al Padre? En el misterio del cuerpo que tomó, el Señor manifiesta la divinidad que está en el Padre guardando un cierto orden: si me conocéis, lo conoceréis y lo veréis "... Distingue el tiempo de la visión y el del conocimiento; dice que tienen que reconocer al que les habla y al que ven; deben aprender a reconocer la naturaleza divina que está en él.

Estas palabras, que no esperaba, turban a Felipe. Ve a un hombre, y este hombre afirma ser el Hijo de Dios...; el Señor le dice que ha visto al Padre, y por tanto lo conoce, ya que lo ha visto. La condición limitada de su ser humano no le permite a Felipe comprender tal afirmación... Por eso responde que no ha visto al Padre y le pide al Señor que se lo muestre. El caso es, que no desea contemplarlo con sus ojos corporales, sino que le pide le dé a entender quién es el que ve... Expresa un deseo más bien de comprender que de ver, y añade: "y esto nos basta".






COMENTARIO

SAN BRUNO DE SEGNI (V. 1045-1123), OBISPO. COMENTARIO AL EVANGELIO DE JUAN; PL 165, 562

«CREED LO QUE OS DIGO: YO ESTOY EN EL PADRE Y EL PADRE ESTÁ EN MÍ»

Yo soy el camino. ¿Por qué? Porque "nadie va al Padre sino es por mí ". " Yo soy la verdad."¿Cómo es esto? Porque nadie conoce al Padre, si no por mí: "nadie conoce al Padre, si no el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mt 11,27)... "Yo soy la vida ", porque nadie tiene la vida, si no por mí. "Si me conocéis, conoceréis también a mi Padre. Desde ahora usted lo conocéis y lo habéis visto."

Jesús nos dice: "¿Queréis venir al Padre? ¿Queréis conocerlo? Conocedme primero, a mi al que veis, y así conoceréis después al que todavía no veis. Ya lo habéis visto, pero no a él mismo; lo habéis visto en mí. Lo habéis visto, pero en espíritu y por la fe. Es él quien habla en mí, porque no hablo de mismo. Cuando me escucháis, lo véis; porque, cuando se trata de realidades espirituales, no hay diferencia entre ver y oír: el que oye, ve lo que oye. Así, véis al Padre cuando lo escucháis hablar en mí. Y desde ahora lo conocéis, porque permanece en vosotros, y porque está en vosotros."

Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre; y nos basta". Felipe deseaba ver al Padre no sólo en espíritu, por los ojos de la fe, sino también con sus ojos de carne. Moisés, también, había dicho: " Si he encontrado gracia a tus ojos, muéstrame tu rostro para que te conozca" Y el Señor respondió: "Nadie puede verme y quedar con vida" (Ex 33,18-20). Aquí Jesús le dice a Felipe: "¡Tanto tiempo que estoy con vosotros, y no me conoces!, Felipe, el que me ha visto a mí, ha visto al Padre». Felipe hablaba de la visión de los sentidos; Cristo lo llama a la visión interior, lo invita a acogerlo con los ojos del alma. "Hace tanto tiempo que estoy con vosotros; hace tanto tiempo que vivo con vosotros; hace tanto tiempo que os he revelado mi divinidad y mi potencia por mis palabras, por los signos y los milagros, y ¿no me conocéis? Felipe, el que me ve, no con sus ojos de carne, como tú crees, sino con los ojos de su corazón, como yo te lo digo, ése ve al Padre."