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26 de julio de 2014


Lecturas y Evangelio del Día

MEMORIA DE SANTOS JOAQUÍN Y ANA

PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Jeremías: 7, 1-11

¿Creen acaso que este templo, donde se invoca mi nombre, es una cueva de ladrones?

Ésta es la palabra del Señor que escuchó Jeremías: "Ponte a la entrada del templo y proclama allí estas palabras: 'Escucha, Judá, la palabra del Señor; escúchenla ustedes los que entran por estas puertas para adorar al Señor. Esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Corrijan su conducta y sus intenciones, y viviré con ustedes en este lugar. No se hagan ilusiones con razones falsas, repitiendo: ¡Éste es el templo del Señor, éste es el templo del Señor, éste es el templo del Señor!
Si corrigen su conducta y sus intenciones; si aplican bien la justicia entre los hombres y no explotan al forastero, al huérfano y a la viuda; si no derraman sangre inocente en este lugar y no siguen, para mal de ustedes, a dioses extranjeros, entonces yo habitaré con ustedes en este lugar, en la tierra que desde hace tanto tiempo y para siempre les di a sus padres.
Ustedes, en cambio, ponen su confianza en palabras engañosas, que no sirven de nada. Porque roban, matan, cometen adulterios y perjurios, queman incienso a los ídolos, adoran a dioses extranjeros y desconocidos, y creen que, con venir después a presentarse ante mí en este templo, donde se invoca mi nombre, y con decir: 'estamos salvados', basta para poder seguir cometiendo todas esas iniquidades. ¿Creen, acaso, que este templo, donde se invoca mi nombre es una cueva de ladrones? Tengan cuidado, porque no estoy ciego, dice el Señor' ".

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 83

R/. Qué agradable, Señor, es tu morada.

Anhelando los atrios del Señor
se consume mi alma.
Todo mi ser de gozo se estremece
y el Dios vivo es la causa. R/.

Hasta el gorrión encuentra casa
y la golondrina un lugar para su nido,
cerca de tus altares,
Señor de los ejércitos, Dios mío. R/.

Dichosos los que viven en tu casa,
te alabarán para siempre;
dichosos los que encuentran en ti su fuerza,
pues caminarán cada vez con más vigor. R/.

Pues un día en tus atrios
vale más que mil fuera de ellos;
yo prefiero el umbral de la casa de mi Dios,
al lujoso palacio del perverso. R/.


EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Mateo: 13, 24-30

Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha.

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña.
Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: `Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?' El amo les respondió: `De seguro lo hizo un enemigo mío'. Ellos le dijeron:
`¿Quieres que vayamos a arrancarla?' Pero él les contestó: `No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y luego almacenen el trigo en mi granero' ".

Palabra del Señor.




COMENTARIO

DEJEN QUE CREZCAN JUNTOS HASTA EL TIEMPO DE LA COSECHA.




En esta parábola que nos cuenta Jesús nos hace ver como Él conoce de sobra cada corazón y lo que anida en el. Todos tenemos una mezcla de “bien” y “mal”, de gracia y de pecado. Todo habita en nuestro corazón, Jesús en ningún momento intenta ocultar la realidad. Debemos contar con estas realidades dentro de nuestra vida, aparecen juntas, brotando ahí en la misma fuente de nuestro corazón. Tenemos que tener muy en cuenta la advertencia del dueño en la parábola, que no podemos separarlas hasta que llegue el tiempo oportuno.
La lección de paciencia de hoy por parte de Jesús debemos de saber acogerla. Los criados quieren ir a cortar la cizaña para separarla del trigo, pero Jesús nos explica cómo es mejor dejarla crecer junta, tendiendo así una mano al dialogo. Su paciencia reside en el amor de la espera, en la libertad de la persona, Dios confía en cada uno y espera que vuelva una y otra vez sobre sus pasos alejándose de todo lo que le lleve ser cizaña y no trigo.
Aprendamos de la mano de Jesús, no solo de su paciencia con cada uno de nosotros, sino también a cómo actuar ante el hermano. Debemos ser tolerantes y comprensivos, cuidadosos con nuestros juicios precipitados. El mal existe y debemos trabajar para erradicarlo, pero desde el amor y la paciencia.
Gracias Jesús por tu confianza, por tu paciencia que es nuestra salvación.