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22 de julio de 2014


Lecturas y Evangelio del Día

MEMORIA DE SANTA MARÍA MAGDALENA

PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Miqueas: 7, 14-15. 18-20

Arrojará a lo hondo del mar nuestros delitos.

Señor, Dios nuestro, pastorea a tu pueblo con tu cayado, al rebaño de tu heredad, que vive solitario entre malezas y matorrales silvestres. Pastarán en Basán y en Galaad, como en los días de antaño, como cuando salimos de Egipto y nos mostrabas tus prodigios.
¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad y pasas por alto la rebeldía de los sobrevivientes de Israel? No mantendrás por siempre tu cólera, pues te complaces en ser misericordioso.
Volverás a compadecerte de nosotros, aplastarás con tus pies nuestras iniquidades, arrojarás a lo hondo del mar nuestros delitos. Serás fiel con Jacob y compasivo con Abraham, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos, Señor, Dios nuestro.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 84

R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Señor, has sido bueno con tu tierra,
pues cambiaste la suerte de Jacob,
perdonaste las culpas de tu pueblo
y sepultaste todos sus pecados;
reprimiste tu cólera y frenaste el incendio de tu ira. R/.

También ahora cambia nuestra suerte,
Dios, salvador nuestro,
y deja ya tu rencor contra nosotros.
¿O es que vas a estar siempre enojado
y a prolongar tu ira de generación en generación? R/.

¿No vas a devolvernos la vida
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. R/.


EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Mateo: 12, 46-50

Señalando a sus discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos.

En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con Él. Alguien le dijo entonces a Jesús: "Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo".
Pero Él respondió al que se lo decía: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?". Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre".

Palabra del Señor.




COMENTARIO

SEÑALANDO A SUS DISCÍPULOS, DIJO: ESTOS SON MI MADRE Y MIS HERMANOS.




Jesús tenía mucha gente en torno a Él para escucharle, por eso su madre y hermanos, que querían acercarse, no pueden hacerlo fácilmente. Alguno de los presentes le pasa la voz: tu madre y tus hermanos quieren verte. Jesús aprovecha la oportunidad para darnos una hermosa lección. No es que rechace a su madre, pues basta recorrer las páginas de la Escritura que se refieren a Ella para descubrir el amor profundo de Jesús hacia su Madre. Aquí, Jesús quiere recordarnos que en el reino hay lazos más fuertes que los de la sangre. La gran familia de Dios está formada por todos los que buscan la voluntad de Dios y la ponen en práctica. Los que creemos en Cristo formamos la gran familia cristiana, la sangre que corre es la fuerza del Espíritu, un amor que es más fuerte que cualquier otro amor que proceda sólo de otros sentimientos humanos, muy nobles y muy queridos por Dios, pero con límites, familiares o de sólo amistad. La gran familia cristiana no tiene fronteras, acoge a todos y trata de cumplir la voluntad de Dios que brota del mandamiento universal del Amor.
Pidamos fuerza para poder vivir así nuestro amor fraterno.


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