Inicio Noticias de la Iglesia Espiritualidad Liturgia Biblia Conoce y defiende tu fe
Historia de la Iglesia Las Vidas de los Santos Lecturas de la Santa Misa María Radio Catedral Libros

PUBLICIDAD

19 de agosto de 2017


Lecturas de la Santa Misa

Memoria de los Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores, Presbíteros y Mártires



ANTÍFONA DE ENTRADA    
Los santos de Dios vivieron en el amor fraterno, por el mandato del Señor y las leyes paternas, porque solamente uno fue su espíritu y una su fe.

ORACIÓN COLECTA
Señor nuestro Jesucristo, que llenas de fortaleza para conseguir el triunfo a quienes predican fielmente tu nombre, concédenos, por los méritos de los beatos mártires Pedro Zúñiga y Luis Flores, perseverar con firmeza en la fe y, después de una vida llena de buenas obras, alcanzar la vida eterna. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA
Digan aquí y ahora a quién quieren servir.
Del libro de Josué: 24, 14-29
En aquellos días, habló Josué al pueblo y le dijo: "Teman al Señor y sírvanlo con toda la sinceridad de su corazón. Apártense de los dioses a los que sirvieron sus padres al otro lado del río Eufrates y en Egipto, y sirvan al Señor. Pero si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quien quieren servir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Eufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitan? En cuanto a mí toca, mi familia y yo serviremos al Señor".
El pueblo respondió: "Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses, porque el Señor es nuestro Dios; él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto, el que hizo ante nosotros grandes prodigios, nos protegió por todo el camino que recorrimos, y en los pueblos por donde pasamos expulsó a todos los que habitaban el país al que llegamos. Así pues, también nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios".
Entonces Josué le dijo al pueblo: "No creo que ustedes puedan servir al Señor, porque es un Dios santo y celoso, que no perdonará sus rebeldías y pecados.
Si después de todo el bien que el Señor les ha hecho, lo abandonan para servir a dioses extranjeros, él los castigará y acabará con ustedes". El pueblo le respondió a Josué: "No nos sucederá lo que tú dices, porque ciertamente serviremos al Señor". Josué le dijo al pueblo: "Ustedes son testigos de que han elegido servir al Señor". Respondieron ellos: "Somos testigos". Josué les dijo entonces: "Apártense, pues, de los dioses extranjeros que tienen y vuelvan su corazón al Señor, Dios de Israel". El pueblo respondió a Josué: "Serviremos al Señor, nuestro Dios, y obedeceremos sus mandamientos".
Aquel día Josué renovó la alianza del Señor con el pueblo y le impuso a éste mandamientos y normas en Siquem. Josué escribió estas cláusulas en el libro de la ley de Dios. Tomó luego una gran piedra y la colocó al pie de la encina que había en el santuario del Señor. Josué le dijo a todo el pueblo: "Esta piedra será testigo, pues ha oído todo lo que el Señor les ha dicho; ella será testigo contra ustedes, cuando quieran renegar del Señor, su Dios". Por fin, Josué despidió al pueblo y cada uno se volvió a su casa.
Algún tiempo después, murió Josué, hijo de Nun y siervo del Señor, a la edad de ciento diez años.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 15, 1-2a. y 5. 7-8. 11.
R/. El Señor es nuestro Dios.

Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor.
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia:
mi vida está en sus manos. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor
y con él a mi lado, jamás tropezaré. R/.

Enséñame el camino de la vida,
sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti. R/.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO     Cfr. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.

EVANGELIO
No les impidan a los niños que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos.
Del santo Evangelio según san Mateo: 19, 13-15

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; pero Jesús les dijo: "Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos". Después les impuso las manos y continuó su camino. Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estas ofrendas que te presentamos en la conmemoración de tus mártires Pedro Zúñiga y Luis Flores, y te pedimos que, así como les diste la claridad de la santa fe, del mismo modo nos concedas el perdón y la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN     Mt 10, 28
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por estos sacramentos celestiales, concédenos, Señor, la abundancia de tu gracia, para que, al celebrar a los santos mártires Pedro Zúñiga y Luis Flores, aprendamos de la lucha en tan gran combate a ser fuertes en la paciencia y a alegrarnos con una santa victoria. Por Jesucristo, nuestro Señor.



COMENTARIO

BEATA TERESA DE CALCUTA (1910-1997), FUNDADORA DE LAS HERMANAS MISIONERAS DE LA CARIDAD. "NO HAY MAYOR AMOR” P.63

“DEJAD A LOS NIÑOS, NO LES IMPIDÁIS QUE VENGAN A MÍ, PORQUE DE LOS QUE SON COMO ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.”

He aquí lo que dice el amor lleno de confianza:

-Entregarse de forma absoluta, incondicional e inalterable en las manos de Dios, Nuestro Padre, incluso cuando las cosas parecen condenadas al fracaso

- no considerar a nada ni a nadie, fuera de Dios, como amparo y auxilio

- rechazar la duda y el desánimo, "abandona todas nuestras angustias y nuestras preocupaciones en el Señor" (Sl.54,22) y continuar nuestro camino con plena libertad

- atrevernos a no tener miedo ante los obstáculos, sabiendo que “nada es imposible a Dios”. (cf Lc 1,37)

- contar en todo momento con Dios, Nuestro Padre del cielo, en un movimiento espontáneo de abandono, como el del niño, convencidos de nuestra nada, y al mismo tiempo seguros, con todo el ardor del corazón, de la bondad paternal de Dios.






COMENTARIO

SAN MÁXIMO DE TURÍN (¿- C.420), OBISPO DE TURIN. HOMILÍA 58 SOBRE LA PASCUA.

«DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MÍ, EL REINO DE LOS CIELOS ES DE LOS QUE SE PARECEN A ELLOS»

¡Qué gran y admirable don nos hizo Dios, mis hermanos! En su Pascua, esto que ayer era decrepitud del pecado, la Resurrección de Cristo la hace renacer en la inocencia de todos los pequeños. La sencillez de Cristo hace suya la infancia. El niño está sin rencor, no conoce el fraude, no se atreve a golpear. De este modo este niño que ha llegado a cristiano no lleva más en si el insulto, no se defiende si se le despoja, no devuelve los golpes si es golpeado. El Señor exige lo miso al que ora por sus enemigos...La infancia de Cristo adelanta la misma infancia de los hombres. Ese que ignora el pecado, ese la detesta. Ese debe su inocencia a su debilidad, esa a su virtud. Ella es digna de más elogios todavía: su odio del mal emana de su voluntad; no de su impotencia...

A los Apóstoles ya maduros y de edad, el Señor dice: «Si vosotros no cambiáis y volvéis a ser como este niño, no entraréis en el Reino de los cielos» (Mt 18,3). El les reenvía al origen mismo de su vida; les incita a recuperar la infancia, a fin de que estos hombres cuyas fuerzas ya declinan renazcan a la inocencia del corazón. «El que no nace del agua del Espíritu, no puede entrar en el Reino de los cielos» (Jn3,5).