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3 de junio de 2016


Lecturas y Evangelio del Día

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús



ANTÍFONA DE ENTRADA     Sal 32, 11. 19
Los proyectos de su corazón subsisten de generación en generación, para librar de la muerte la vida de sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre.

ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Dios todopoderoso, que, gozosos de honrar el Corazón de tu amado Hijo, al recordar la grandeza de los beneficios de su amor, merezcamos recibir gracias cada vez más abundantes de esa fuente celestial. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Ezequiel: 34, 11-16
Esto dice el Señor Dios: "Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así como un pastor vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas, así velaré yo por mis ovejas e iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron un día de niebla y de oscuridad.
Las sacaré de en medio de los pueblos, las congregaré de entre las naciones, las traeré a su tierra y las apacentaré por los montes de Israel, por las cañadas y por los poblados del país. Las apacentaré en pastizales escogidos, y en lo alto de los montes de Israel tendrán su aprisco; allí reposarán en buenos prados, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.
Yo mismo apacentaré a mis ovejas; yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios. Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida, robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré. Yo las apacentaré en la justicia".
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 22, 1-2a. 3b-4. 5. 6
R/. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas. R/.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R/.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R/.

Tu bondad y tu misericordia
me acompañarán todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R/.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO     Jn 10, 14
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor, yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. R/.

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Lucas: 15, 3-7

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y a los escribas esta parábola: "¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: 'Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido'.
Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, el inefable amor del Corazón de tu Hijo amado, para que este don que te ofrecemos sea agradable a tus ojos y sirva como expiación de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN     Cfr. Jn 7, 37-38
Dice el Señor: si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. De aquel que cree en mí, brotarán ríos de agua viva.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor y Padre nuestro, que este sacramento de amor nos haga arder en santo afecto, de modo que, atraídos siempre hacia tu Hijo, sepamos reconocerlo en nuestros hermanos. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.



COMENTARIO

SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE. CARTA AL PADRE CROISET DEL 3 DE NOVIEMBRE DE 1689.

TENGO UNA SED ARDIENTE DE SER AMADO POR LOS HOMBRES

Se me presentó el Corazón divino como en un trono de llamas, más ardiente que el sol y transparente como un cristal con su adorable llaga. Estaba rodeado de una corona de espinas, que simbolizaba las punzadas que nuestros pecados le inferían; y una cruz encima significaba que, desde los primeros instantes de la Encarnación, es decir, desde que fue formado este Sagrado Corazón, fue implantada en él la cruz. Desde aquellos primeros momentos, se vio lleno de todas las amarguras que debían causarle las humillaciones, pobreza, dolor y desprecio que su sagrada humanidad debía sufrir durante todo el curso de su vida y de su sagrada pasión.

Me hizo ver que el ardiente deseo que tenía de ser amado de los hombres y de apartarlos del camino de la perdición, le había hecho formar el designio de manifestar su Corazón a los hombres con todos los tesoros de su amor, de misericordia, de gracia, de santificación y de salvación que contiene. Pero es preciso honrarle bajo la figura de ese Corazón de carne, cuya imagen quería que se expusiera y que llevara yo sobre mi corazón. Y dondequiera que esta imagen fuere expuesta para ser honrada, derramaría sus gracias y bendiciones...

Una vez, este Soberano de mi alma me mandó velar todas las noches del jueves al viernes durante una hora, postrada en la tierra con Él, diciéndome que me enseñaría lo que deseaba de mí. Esto tenía también por objeto reparar lo que sufrió en aquella hora en que, estando en el huerto de los Olivos, se quejó diciendo que sus apóstoles no habían podido velar con Él una hora... Me mandó comulgar todos los primeros viernes de cada mes para reparar los ultrajes que durante el mes ha recibido en el Santísimo Sacramento y me decía: “Tengo sed, pero una sed tan ardiente de ser amado por los hombres en el Santísimo Sacramento que esta sed me consume y no hallo a nadie que se esfuerce según mi deseo en apagármela, correspondiendo de alguna manera a mi amor”