Inicio Noticias de la Iglesia Espiritualidad Liturgia Biblia Conoce y defiende tu fe
Historia de la Iglesia Las Vidas de los Santos Lecturas de la Santa Misa María Radio Catedral Libros

PUBLICIDAD

1 de julio de 2016


Lecturas y Evangelio del Día

Memoria de San Atilano Cruz Alvarado y San Justino Orona Madrigal, Mártires mexicanos



ANTÍFONA DE ENTRADA     Cfr. Sb 3, 1-2. 3
Las almas de los justos están en las manos de Dios y no los alcanzará ningún tormento. Los insensatos pensaban que los justos habían muerto, pero están en paz.

ORACIÓN COLECTA
Aumenta misericordiosamente en nosotros, Señor, la fe que a tus santos mártires Atilano y Justino los hizo gloriosos porque la mantuvieron intacta hasta derramar por ella su sangre; y concédenos que, profesándola sinceramente, nos justifique. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Les haré sentir hambre, pero no de pan, sino de oír la palabra de Dios.
Amós 8, 4-6. 9-12 
Escuchen esto, los que buscan al pobre sólo para arruinarlo y andan diciendo: "¿Cuándo pasará el descanso del primer día del mes para vender nuestro trigo, y el descanso del sábado para reabrir nuestros graneros?" Disminuyen las medidas, aumentan los precios, alteran las balanzas, obligan a los pobres a venderse; por un par de sandalias los compran y hasta venden el salvado como trigo.
"Pues bien, en aquel día, dice el Señor, yo haré que se oscurezca el sol en pleno día y, a plena luz, cubriré la tierra de tinieblas. Convertiré en duelo las fiestas de ustedes y en gemidos, sus canciones. Haré que todos se vistan de sayal y se rapen por completo la cabeza. Ese día será como de luto por el hijo único y su final será de llanto y amargura.
Días vendrán, dice el Señor, en que les haré sentir hambre, pero no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la palabra del Señor. Entonces andarán errantes de norte a sur y de oriente a poniente buscando la palabra del Señor, pero no la encontrarán". Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Salmo responsorial: 118
Con todo el corazón, Señor, te busco.

Dichoso el que es fiel a las enseñanzas del Señor
y lo busca de todo corazón.
Con todo el corazón te voy buscando,
no me dejes desviar de tus preceptos. R/.

Mi alma se consume,
deseando sin cesar tus mandamientos.
He escogido el camino de la lealtad
a tu voluntad y a tus mandamientos. R/.

Mira cómo anhelo tus decretos:
dame vida con tu justicia.
Hondamente suspiro, Señor,
por guardar tus mandamientos. R/.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO     Mt 11, 28
R. Aleluya, aleluya.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor. R/.

EVANGELIO
No son los sanos los que necesitan de médico. Yo quiero misericordia y no sacrificios.
Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió.
Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús los oyó y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Esta ofrenda, que te presentamos al celebrar el triunfo de los santos Atilano y Justino, inflame, Señor, sin cesar nuestros corazones en el fuego de tu amor y nos disponga para alcanzar la recompensa prometida a quienes perseveran. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN     Mt 10, 30. 31
Todos los cabellos de su cabeza están contados; no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que los pájaros del mundo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados, Señor, con el Cuerpo y la Sangre preciosos de tu Unigénito, en la conmemoración de tus santos mártires Atilano y Justino, concédenos que, con amor constante, permanezcamos en ti, vivamos de ti y hacia ti nos dirijamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.