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6 de febrero de 2016


Lecturas y Evangelio del Día

San Pablo Miki y compañeros Mártires
MEMORIA


ANTÍFONA DE ENTRADA    
Ahora gozan en el cielo las almas de los santos que siguieron en la tierra las huellas de Cristo; y, porque lo amaron hasta derramar su sangre por Él, con Cristo se gozan eternamente.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, fortaleza de los santos, que por medio de la cruz te dignaste llamar a la gloria a los santos mártires Pablo Miki y compañeros, concédenos, por su intercesión, que mantengamos firmemente hasta la muerte la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Te pido que me concedas sabiduría de corazón para gobernar a tu pueblo.
Del primer libro de los Reyes: 3, 4-13

En aquellos días, el rey Salomón fue al santuario de Gabaón a ofrecer sacrificios y ofreció mil holocaustos sobre el altar. Una noche, estando él dormido en aquel lugar, se le apareció el Señor y le dijo: "Salomón, pídeme lo que quieras y yo te lo daré".

Salomón le respondió: "Señor, tú trataste con misericordia a tu siervo David, mi padre, porque se portó contigo con lealtad, con justicia y rectitud de corazón. Más aún, también ahora lo sigues tratando con misericordia, porque has hecho que un hijo suyo lo suceda en el trono. Sí, tú quisiste, Señor y Dios mío, que yo, tu siervo, sucediera en el trono a mi padre, David. Pero yo no soy más que un muchacho y no sé cómo actuar. Soy tu siervo y me encuentro perdido en medio de este pueblo tuyo, tan numeroso, que es imposible contarlo. Por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón para que sepa gobernar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues sin ella, ¿quién será capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan grande?"

Al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido sabiduría y le dijo: "Por haberme pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar, yo te concedo lo que me has pedido. Te doy un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Te voy a conceder, además, lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza, que no habrá rey que se pueda comparar contigo".

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 118, 9. 10. 11. 12. 13. 14
R/. Enséñanos, Señor, a cumplir tus preceptos.

Sólo cumpliendo tus mandatos
puede un joven vivir honestamente.
Con todo el corazón te voy buscando,
no me dejes desviar de tus preceptos. R/.

En mi pecho guardé tus mandamientos,
para nunca pecar en contra tuya.
Señor, bendito seas;
enséñame tus leyes. R/.

Con mis labios he ido enumerando
todos los mandamientos de tu boca.
Más me gozo cumpliendo tus preceptos
que teniendo riquezas. R/.


EVANGELIO
Andaban como ovejas sin pastor.
Del santo Evangelio según san Marcos: 6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: "Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco". Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Padre santo, las ofrendas que te presentamos en la conmemoración de estos santos mártires y a nosotros tus siervos concédenos permanecer siempre firmes en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN    Lc 22, 28-30
Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, dice el Señor, y yo les voy a dar el Reino, para que en él coman y beban a mi mesa.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que en tus santos mártires manifestaste de modo admirable el misterio de la cruz, concede, benigno, que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos fielmente adheridos a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.



COMENTARIO

SAN CESAREO DE ARLÉS (470-543), MONJE, OBISPO. SERMÓN 25,1; CCL 103,11-112 (TRAD. BREVIARIO, LUNES XVII ORDINARIO).

“DESEMBARCANDO, JESÚS VIO UNA GRAN MULTITUD. TUVO PIEDAD DE ELLOS”

“Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt. 5,7). Dulce es el nombre de misericordia, hermanos muy amados; y si el nombre es tan dulce, ¿cuánto más no lo será la cosa misma?... Hermanos míos, ya que todos deseamos la misericordia actuemos de manera que ella llegue a ser nuestro abogado en este mundo, para que nos libre después en el futuro. Hay en el cielo una misericordia, a la cual se llega a través de la misericordia terrena: Dice, en efecto, la Escritura: “Señor, tu misericordia llega al cielo”. (Sal 35,6 Vulg)

Existe, pues, una misericordia terrena y humana, otra celestial y divina. ¿Cuál es la misericordia humana? La que consiste en atender a las miserias de los pobres. ¿Cuál es la misericordia divina? Sin duda, la que consiste en el perdón de los pecados. Todo lo que da la misericordia humana en este tiempo de peregrinación se lo devuelve después la misericordia divina en la patria definitiva. Dios, en este mundo, padece frió y hambre en la persona de todos los pobres como dijo él mismo: “Cada vez que lo hicisteis con unos de éstos, mis humildes hermanos conmigo lo hicisteis”(Mt. 25,40). El mismo Dios que se digna dar en el cielo quiere recibir en la tierra.






COMENTARIO

ISAAC EL SIRÍACO (SIGLO VII), MONJE CERCA DE MOSSUL, SANTO DE LAS IGLESIAS ORTODOXAS. SERMONES ASCÉTICOS, 1ª SERIE, Nº 60.

« LE DIO LÁSTIMA DE ELLOS »

Si David dice de Dios que es justo y recto, su Hijo nos ha revelado que es bueno y suave... Alejemos de nosotros el pensamiento injusto de que Dios no se compadece... Oh admirable compasión de Dios. Oh maravilla de la gracia de Dios nuestro Creador. Oh poder suficiente a todo. Oh inconmensurable bondad con la cual reviste nuestra naturaleza pecadora para recrearla. ¿Quién puede hablar de su gloria? Levanta al que le ha ofendido y blasfemado, renueva al polvo sin alma..., y de nuestro espíritu dispersado y de nuestros sentidos extraviados hace una naturaleza dotada de razón y capaz de pensar. El pecador no está capacitado para comprender la gracia de su resurrección... ¿Qué es el abismo ante la gracia de la resurrección cuando nos levantará de nuevo alejándonos de la condenación, y dará a este cuerpo perecedero poder revestirse de incorruptibilidad? (1C 15,53)...

Vosotros que sabéis discernir, venid y admirad. ¿Habrá alguien, dotado de gran y maravillosa inteligencia, que admire la gracia de nuestro Creador como merece? Esta gracia es la retribución de los pecadores. Porque en lugar de darles lo que, con estricta justicia merecen, a cambio les dará la resurrección. En lugar de los cuerpos que han profanado su Ley, les reviste de la gloria de la incorruptibilidad. Esta gracia –la resurrección que se nos dará aún después de haber pecado- es todavía más admirable que la primera cuando nos creó, cuando todavía no existíamos. ¡Gloria a tu inconmensurable gracia, Señor! No puedo hacer otra cosa que callarme ante los ríos de tu gracia. Soy incapaz de decir la gratitud que te debo.






COMENTARIO

SANTA FAUSTINA KOWALSKA (1905-1938), RELIGIOSA. DIARIO, § 949.

“JESÚS VIO A UNA GRAN MULTITUD Y SE COMPADECIÓ DE ELLOS”

El amor divino es la flor y la misericordia el fruto. El alma que duda que lea estas consideraciones sobre la misericordia y confiará:

Misericordia divina que brota del seno del Padre, confío en ti.
Misericordia divina, el atributo más grande de Dios, confío en ti.
Misericordia divina, misterio inconcebible, confío en ti.
Misericordia divina, fuente que brota del misterio de la Santa Trinidad, confío en ti.
Misericordia divina, insondable a todo espíritu humano o angélico, confío en ti.
Misericordia divina, de donde brota la vida y la felicidad, confío en ti.
Misericordia divina, por encima de los cielos, confío en ti.
Misericordia divina, fuente de milagros y maravillas, confío en ti.
Misericordia divina, que envuelves el universo entero, confío en ti.
Misericordia divina, venida al mundo en la persona del Verbo encarnado, confío en ti.
Misericordia divina, que sales de la herida abierta del Corazón de Jesús, confío en ti.
Misericordia divina, contenida en el Corazón de Jesús por nosotros y particularmente por los pecadores, confío en ti.
Misericordia divina, insondable en la institución de la Santa Eucaristía, confío en ti.
Misericordia divina, que has fundado la Santa Iglesia, confío en ti.
Misericordia divina, en el sacramento del Bautismo, confío en ti.
Misericordia divina, nuestra justificación por Jesucristo, confío en ti..