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11 de octubre de 2014


Lecturas y Evangelio del Día

SÁBADO DE LA SEMANA 27 DEL TIEMPO ORDINARIO

FERIA

PRIMERA LECTURA

De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 3, 21-29

Todos ustedes son hijos de Dios por la fe.

Hermanos: Si la ley dada por medio de Moisés fuera capaz de dar la vida, su cumplimiento bastaría para hacer justos a los hombres. Pero, en realidad, la ley escrita aprisionó a todos bajo el pecado para que, por medio de la fe en Jesucristo, los creyentes pudieran recibir los bienes prometidos.
Antes de que llegara la etapa de la fe, estábamos presos y bajo la custodia de la ley, en espera de la fe que estaba a punto de manifestarse. De modo que la ley se hizo cargo de nosotros, como si fuéramos niños, para conducirnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero una vez que la fe ha llegado, ya no estamos sujetos a la ley. Así pues, todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues, cuantos han sido incorporados a Cristo por medio del bautismo, se han revestido de Cristo. Ya no existe diferencia entre judíos y no judíos, entre esclavos y libres, entre varón y mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús. Y si ustedes son de Cristo, son también descendientes de Abraham y la herencia que Dios le prometió les corresponde a ustedes. 

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 104

R/. El Señor nunca olvida sus promesas.

Entonen en su honor himnos y cantos;
celebren sus portentos.
Del nombre del Señor enorgullézcanse
y siéntase feliz el que lo busca. R/.

Recurran al Señor y a su poder
y a su presencia acudan.
Recuerden los prodigios que él ha hecho,
sus portentos y oráculos. R/.

Descendientes de Abraham, su servidor;
estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen:
el Señor es nuestro Dios
y gobiernan la tierra sus decretos. R/.


EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Lucas: 11, 27-28

Dichosa la mujer que te llevó en su seno. - Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios.

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: "¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!" Pero Jesús le respondió: "Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".

Palabra del Señor.




COMENTARIO

SAN SOFRONIO DE JERUSALÉN (?- 639), MONJE, OBISPO. HOMILÍA PARA LA ANUNCIACIÓN 2; PG 87, 3, 3241

«DICHOSO EL VIENTRE QUE TE LLEVÓ»

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1,28). Oh Virgen María, ¿puede haber algo superior a este gozo? ¿Puede haber gracia más alta que ésta?... Verdaderamente «bendita eres entre todas las mujeres» (Lc 1,42), porque has transformado en bendición la maldición de Eva; porque Adán, que antiguamente había sido maldecido, por ti ha obtenido la bendición.

Verdaderamente «bendita eres entre todas las mujeres» porque, gracias a ti, la bendición del Padre ha sido derramada sobre los hombres y les ha librado de la antigua maldición.

Verdaderamente, «bendita eres entre todas las mujeres» porque gracias a ti, han sido salvados tus antepasados, porque eres tú quien va a engendrar al Salvador que les traerá la salvación.

Verdaderamente, «bendita eres entre todas las mujeres», porque sin haber recibido la semilla, has dado el fruto que procura a la tierra entera la bendición, y la rescata de la maldición de la que nacen las espinas.

Verdaderamente, «bendita eres entre todas las mujeres» porque siendo mujer por naturaleza, llegas a ser efectivamente Madre de Dios. Porque si aquel a quien darás a luz es verdaderamente Dios encarnado, a ti te llaman Madre de Dios con toda propiedad porque es verdaderamente Dios el que tú darás a luz.