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14 de agosto de 2014


Lecturas y Evangelio del Día

MEMORIA DE SAN MAXIMILIANO MARÍA KOLBE

PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Ezequiel: 12, 1-12

Emigra en pleno día, ante la vista de todos.

El Señor me habló y me dijo: "Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde: tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son un pueblo rebelde.

Ahora, pues, hijo de hombre, prepara tus cosas como quien va al destierro y vete de día, ante la vista de todos, a ver si se dan cuenta de que son un pueblo rebelde. Arregla tus cosas como quien va al destierro, de día, ante la vista de todos y sal por la tarde, a la vista de todos, como salen los desterrados. Haz, a la vista de todos, un agujero en la pared y sal por ahí. Ante la vista de todos, échate tus cosas al hombro y sal en la oscuridad; cúbrete la cara para no ver el país, porque te he convertido en una señal para el pueblo de Israel".

Hice, pues, lo que el Señor me había ordenado: de día preparé mis cosas como quien va al destierro; por la tarde hice un agujero en la pared, con la mano, y salí en la oscuridad, con mis cosas al hombro, ante la vista de todos.

A la mañana siguiente, el Señor me habló y me dijo: "Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado el pueblo de Israel, ese pueblo rebelde, qué era lo que estabas haciendo? Pues anúnciales: 'Esto dice el Señor: Estas palabras se refieren al príncipe que está en Jerusalén y a todo el pueblo de Israel, que vive en la ciudad'. Diles: 'Yo soy una señal para ustedes: lo que yo he hecho, eso harán con ustedes: irán cautivos al destierro y su príncipe, con sus cosas al hombro, saldrá en la oscuridad; perforarán una pared para que pueda salir y él se cubrirá la cara para no ver el país con sus ojos' ".

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 77

R/. Perdona a tu pueblo, Señor.

Los israelitas provocaron al Dios altísimo
y se rebelaron contra él,
negándose a guardar sus preceptos.
Desertaron y lo traicionaron,
como sus padres, fallaron como un arco mal hecho. R/.

En sus colinas lo encolerizaban,
con sus ídolos provocaban sus celos.
Dios lo oyó y se indignó
y rechazó totalmente a Israel. R/.

Mandó sus soldados al cautiverio
y el arca de la alianza, a las manos enemigas;
entregó su pueblo a la espada,
encolerizado contra su heredad. R/.


EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Mateo: 18, 21-19, 1

No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete.

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete".

Entonces Jesús les dijo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: 'Págame lo que me debes'. El compañero se le arrodilló y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: 'Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?'. Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano".

Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán.

Palabra del Señor.




COMENTARIO

SANTA FAUSTINA KOWALSKA (1905-1938), RELIGIOSA. DIARIO ÍNTIMO, § 163

« ¿NO DEBÍAS TÚ TAMBIÉN TENER COMPASIÓN DE TU COMPAÑERO, COMO YO TUVE COMPASIÓN DE TI?»

Deseo transformarme toda entera en tu misericordia y ser así un reflejo de ti, oh Señor; que el más grande de tus atributos divinos, tu insondable misericordia, pase a través de mi alma y mi corazón hasta el prójimo.

Ayúdame, Señor, a fin que mis ojos sean misericordiosos, para que no sospeche jamás ni juzgue según las apariencias exteriores, sino que sepa ver la belleza en el alma de mi prójimo y le ayude.

Ayúdame, Señor, a que mis oídos sean misericordiosos y me interese por las necesidades de mi prójimo y no me quede indiferente ante sus dolores y sus quejas.

Ayúdame, Señor, para que mi lengua sea misericordiosa a fin que jamás diga mal de mi prójimo, sino que tenga para cada uno una palabra de consuelo y de perdón.

Ayúdame, Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas acciones para que sepa hacer el bien a mi prójimo y sepa escoger para mí los trabajos más pesados y más desagradables.

Ayúdame, Señor, para que mis pies sean misericordiosos, para que me apresure a socorrer a mi prójimo dominando mi propia fatiga y mi pereza. Que mi verdadero descanso sea servir a mi prójimo.

Ayúdame, Señor, a que mi corazón sea misericordioso y así sienta en mí todos los sufrimientos de mi prójimo. Mi corazón no rechazará a nadie. Iré frecuentemente a encontrar a los que, incluso sé que van a abusar de mi bondad, y yo me encerraré en el Corazón misericordioso de Jesús. Callaré mis propios sufrimientos. Que tu misericordia descanse en mí, Señor mío.

Tú me ordenas que me ejercite en los tres grados de la misericordia; el primero, el acto misericordioso, cualquiera que sea; el segundo, la palabra misericordiosa –si no puedo ayudar con actos, ayudaré con la palabra; el tercero, la oración. Si no puedo ser testimonio de la misericordia ni con actos ni con palabras, siempre podré hacerlo con la oración. Envío mi oración incluso allá donde no puedo ir físicamente. Oh Jesús mío, transfórmame en ti, tú que todo lo puedes.